14 mar. 2009

El Salvador: revive el doloroso grito de la utopía

"Ese es el gran mal de El Salvador: la riqueza, la propiedad privada como un absoluto intocable y ¡ay del que toque ese alambre de alta tensión, se quema! No es justo que unos pocos tengan todo (...) y la mayoría marginada se está muriendo de hambre".
Monseñor Óscar Arnulfo Romero. 12 de agosto de 1979

El pueblo salvadoreño se encuentra en un momento clave de su historia, en una encrucijada a ser resuelta en pocos días en un evento electoral, en medio de un clima mezclado de ansiedad y expectativa, frente a las campañas de temor informativo del oficialismo y la esperanza de dar un giro de una política dominada por poderosas familias de una gran plutocracia, respaldadas por un genocida ejército y los escuadrones de la muerte ligados a los principales exponentes del oficialismo.

La contienda electoral, decidirá el poder ejecutivo salvadoreño, entre el candidato: Mauricio Funes, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMNL), que es la antigua guerrilla salvadoreña, legalizada como partido en diciembre de 1992 en virtud de los acuerdos de Paz que firmó con el gobierno en enero de ese año para terminar con doce años de guerra civil; y el candidato: Rodrigo Ávila, del partido gobernante Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha), de cara a estos comicios de marzo del 2009,en los que intentará ganar su quinto gobierno consecutivo.

En este contexto ambos candidatos se movilizan a diferentes lugares y con distintos objetivos con el fin de lograr hasta el último votante posible, siendo estas últimas horas cruciales en ese sentido para Mauricio Funes, que junto a la carga de su presencia en los medios de comunicación a través de diversos spots promocionales, lo ha hecho también en actos públicos en los que ha recibido variadas y significativas adhesiones de sectores de fuera del partido y de la izquierda del país.

Los ha habido con sectores afines también, como el anuncio oficial de compromisos con el Partido Social Demócrata y con Cambio Democrático, en memorables actos presenciados por cientos de militantes de dichas entidades de centro izquierda.

Además ha tenido encuentros con sectores diversos, como el caso de más de seiscientos pastores evangélicos, varias asociaciones de transporte público y de carga, sectores profesionales en general, y también en particular con gremios de médicos y del sector salud, y con asociaciones de abogados, entre otros.
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El cambio parece inminente, cuando incluso miembros históricos de la Democracia Cristiana - entre ellos el hijo del líder histórico y ex presidente de la República, José Napoleón Duarte -, que han decidido apoyar la campaña del cambio que ofrece Mauricio Funes, alejándose de la dirección actual del PDC que previamente ha optado por retirarse de la contienda y pactar con Arena. Pero más significativa es que la ex fórmula presidencial del Partido de Conciliación Nacional, PCN, Tomás Chévez y Rafael González Garciaguirre, y que hace unas semanas escenificaron una reacción inesperada al oponerse a la decisión de la cúpula de ese partido de derecha e incondicional aliado del oficialismo, al también decidir retirar la candidatura para dejar el espacio y su apoyo para Ávila y Arena, hayan definido su opción. En un acto público desarrollado en un hotel capitalino, ambos ex candidatos han expresado el apoyo a Funes, acuerpados por cientos de representantes de sus bases distribuidas en el país; a lo que Mauricio ha respondido saludando el gesto, y además resaltando la actitud digna y valiente que ellos han mostrado ante la sociedad. Realmente, acontecimientos nunca vistos y que difícilmente fueron imaginados; sólo comprensibles por el ánimo positivo en la población por la esperanza de que el cambio se esté gestando definitivamente.

Frente a una concentración masiva de simpatizantes del partido de izquierda (sábado 7 de marzo), el candidato presidencial del FMLN, Mauricio Funes, emitió su discurso previo al cierre de campaña electoral en el cual prometió un gobierno de unidad nacional y dijo lo siguiente:

“Estamos en un momento histórico de lograr la alternancia, los señores de ARENA han fracasado, ¡váyanse a sus casas! y déjennos a nosotros gobernar el país”.

Haciendo un recuento de ARENA en el gobierno salvadoreño, es evidente que como directriz de sus ideas políticas, lo único que ha podido demostrar es que actúa como una sucursal del partido republicano de EE.UU., por eso se encuentra agotado en el campo de las ideas. La caída de la bolsa de valores de Wall Street y las constantes intervenciones de los gobiernos de Estados Unidos y Europa para sostener a las diferentes corporaciones que se han declarado en bancarrota, dejaron sin fundamento el mito neoliberal de la "reaganomics", que se emularía a los tigres de la economía asiática, convirtiéndose así, en una especie de "tigre centroamericano", lo cual, y desde la perspectiva de la situación económica mundial actual y de las políticas económicas requeridas, para salvar de la insolvencia a muchos estados del mundo, no solo ha sido iluso, sino que sostnerlo en estos criticos momentos, es una procacidad perversa. Pero lo grave fue que, bajo esta careta, se permitió una perniciosa desregulación de los agentes del mercado y se asumió una política no intervencionista del Estado, bajo el falaz argumento que, con ello se podía resolver las crisis cíclicas del sistema capitalista; pero esas ideas no sólo demostraron ser falsas y cínicamente utilizadas en argumentaciones falaces, sino devastadoras para la población salvadoreña; devastación derivada de las políticas económicas genuflexas a los intereses de los seguidores de los postulados del consenso de Washington y que han sido la única y poco creativa alternativa que ha mostrado ARENA en el gobierno de El Salvador en los últimos 20 años. Hoy, así como se derrumban estrepitosamente los republicanos de EE.UU. y su "reaganomics", se desmorona el pensamiento de reducir el papel del estado para conducir a la sociedad salvadoreña de los areneros salvadoreños, que para variar, lo que ha hecho es aumentar significativamente la acumulación de la riqueza en unos pocos grupos plutocráticos. Es posible decir, que las políticas neoliberales han resultado para el pueblo salvadoreño, más destructivas que la misma guerra civil, pues, como lo reveló, una investigación publicada a finales de 2008 y que estuvo a cargo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH): “Estudio Relativo a las Políticas Públicas Regionales sobre la Reducción de Pobreza en Centroamérica”, se reveló que: “Existe un millón de la población en pobreza total, que significa la imposibilidad de aprovechar u operativizar la cobertura de los servicios básicos y la canasta alimentaria”.

También a finales del 2008, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), en su informe: “Alzas de Precios, Mercados e Inseguridad Alimentaria y Nutrición en Centroamérica”, registró para El Salvador al menos 104 mil nuevos pobres, aumentando significativamente así la densidad de personas que no tienen acceso a comida y vivienda. Según los datos de la investigación, desde 2006 hasta principios de 2008 la canasta básica para el área rural en El Salvador incrementó 11% y para el área urbana un 14%. Adicional a esto, el Coordinador general del Llamado Mundial a la Acción Contra la Pobreza, capítulo El Salvador, Antonio Paniagua, ante los llamados fallidos al diálogo a R. Ávila y Rivas Zamora, entorno a las condiciones pauperizantes del pueblo salvadoreño, manifestó que: “Evidencia una falta de compromiso con el país y que no tienen programas para combatir este problema. La pobreza es el principal problema que afecta a la educación, a la salud, la vivienda”.

El desprecio por el pueblo salvadoreño, por erradicar la pobreza, la miseria y la desnutrición de los niños, ha sido típica por parte de los poderosos grupos plutocráticos salvadoreños, de los militares y de los intereses geopolíticos de los republicanos de EE.UU.; cuya representación más conspicua de todos ellos ha sido el partido ARENA, cuyas raíces se hunden en la sangrienta y aterradora historia de los escuadrones de la muerte. La tradición neoliberal de los últimos 20 años de ARENA, ha incidido sobre el aumento de la miseria y de los efectos irreversibles de la desnutrición infantil. Esto ha quedado demostrado en el contexto del Programa Regional de Erradicación de la Desnutrición, que ha evidenciado la miseria en 132 municipios de un total de 262 a nivel nacional. La prevalencia de la desnutrición crónica en ellos va de “alta” a “muy alta”. En la categoría de “alta”, se encuentran 65 municipios, en donde el porcentaje de personas con este problema de salud oscila entre el 21.32% y el 27.17%. Mientras que en la de “muy alta”, existe un total de 66 municipios, en donde los porcentajes son iguales o mayores a 27.18%.

Las depredadoras políticas económicas clasistas de ARENA, que permiten una acumulación de la riqueza descomunal y la pauperización inhumana en la gran masa de la población salvadoreña, ha sido harto evidenciada en múltiples informes, como el realizado por especialistas del Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y de otros organismos internacionales coinciden en que la población de este país centroamericano no carece de productos, sino de dinero para adquirir lo que requiere la ingesta diaria. A juicio de los expertos consultados, esta situación lleva a la desnutrición y a la pobreza extrema a la amplia masa de la población salvadoreña.

Para finales del 2008, y al conmemorarse el Día Mundial de la Alimentación, la representante de la FAO en El Salvador, Delmy Linares, indicó que este país tiene un 18.9 por ciento de su niñez en un estado de desnutrición crónica, lo que afecta a su crecimiento. En tanto, un 18 por ciento de las mujeres entre los 15 y 49 años padecen desnutrición. A criterio de Linares, cuando la gente habla de seguridad alimentaria sólo se refiere a la producción, pero olvidan que el tema va más allá que tener alimentos a disposición. "El objetivo final de comer es tener una buena nutrición, buena salud para que uno pueda desarrollarse de manera adecuada" y los granos representan una importante fuente de alimentación", subrayó. "Aquí hay fríjol, el problema es el precio, aunque éstos han bajado últimamente porque ya están saliendo las producciones de este año y de acuerdo con datos oficiales, la cosecha de frijol y maíz para este años se va a incrementar", recalcó. Y resaltando la desigualdad pauperizante, señaló lo siguiente:
"En El Salvador existen alimentos por todos lados, ya sea producido o importado, no es por falta de productos que las familias puedan tener problemas para comer o estar desnutridas, sino que más bien por un problema de acceso a éstos por no tener dinero".

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en sus últimos informes, ha demostrado contundentemente, que no se han generado ni las condiciones sociales ni laborales para lograr que el pueblo salvadoreño prospere económicamente, en el contexto de los gobiernos de ARENA, por lo que la única fuente de bienestar social han sido las remesas familiares de salvadoreños en el exterior, principalmente de los que residen en EE.UU, que por una parte han logrado reducir “de manera directa” la pobreza y por otro han catapultado hacia el bienestar económico a miles de familias rurales a las que el Estado les había negado por siglos acceso a educación y servicios básicos.

La población emigrante, ha ayudado con el envío de remesas a aumentar los “niveles personales de bienestar” y elevar “los ingresos monetarios” de sus parientes que continúan en este país, “permitiéndoles también a éstos salir de la pobreza. Las remesas, de acuerdo a la investigación de PNUD, también han constituido para los hogares que las reciben “un importante mecanismo de acumulación de activos”, principalmente en viviendas. “Las remesas son un factor determinante de la calidad de los materiales con que están construidas las viviendas y, más en general, de las condiciones habitacionales y del acceso a servicios básicos como electricidad y agua por cañería

De acuerdo a datos oficiales, más de tres millones de salvadoreños han salido del país, primero por la guerra civil que vivió esta nación centroamericana entre 1980 y 1992, y luego , esta salida se ha acentuado por las pésimas condiciones económicas y el desempleo en el contexto de las políticas neoliberales de ARENA. Solo en Estados Unidos viven 2.8 millones de emigrantes salvadoreños, según las mismas fuentes.

En 20 años del gobierno de ARENA, El Salvador pertenece aún a la lista del 20 por ciento de países con mayores desigualdades de ingresos, y “la desigualdad en la distribución del ingreso ha aumentado desde comienzos de los noventa”, lo que se demuestra que esta nación ostenta el lugar No. 14 de las naciones más desiguales del mundo, pues su Coeficiente de Gini es de: 52.5 (- El Coeficiente Gini se utiliza para poder graficar la desigualdad en los ingresos, pero también puede utilizarse para medir cualquier forma de distribución desigual-). Casi la mitad de la población (43 por ciento) está subempleada y el costo de la canasta básica ascendió a 750 dólares; mientras que los salarios mínimos en principales sectores como la industria maquiladora y la agricultura, andan por apenas 160 y 100 dólares, respectivamente.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ha afirmado que:

De no ser por las remesas, El Salvador sería no solo un país con más población en situación de pobreza, sino también un país bastante más desigual”, se sostiene en el informe, que además reconoce que un aproximado de medio de millón de salvadoreños “vivirían en situación de extrema pobreza si no recibieran remesas”.

El PNUD a su vez ha adviertido que en El Salvador: “todavía la tasa (de pobres) es muy alta” en este país, donde el 60 por ciento de sus casi seis millones de habitantes es subempleado.

Al respecto el PNUD ha sentenciado:

“La pobreza relativa ha aumentado desde 2002, tanto en las zonas rurales como urbanas [...] Cuatro de cada diez familias rurales y casi un tercio de las familias urbanas del país se encuentran en situación de pobreza[...] Este deterioro en las condiciones de vida se debe a una multiplicidad de factores, entre los que se incluyen el aumento del empleo informal, la crisis del café y el deterioro de los ingresos reales[...] el salario real cayó casi 22 por ciento entre 2000 y 2006".

Pero que hoy, las remesas se encuentran en una dramática caída en picada, ante las condiciones recesionarias que se dan para fines del 2008 e inicios del 2009 en EE.UU., lo cual indica, que la economía de casino de los neoliberales, llevará a millones de salvadoreños a condiciones de miseria, sino se toman medidas contracíclicas inmediatas y con una ingente inversión social y políticas agroalimentarias que garanticen acceso a la canasta básica a todos los salvadoreños, a corto, mediano y largo plazo.

Así que llegó el momento de darle una esperanza a la utopía al pueblo salvadoreño, que ha pagado con hambre, miseria, dolor y sangre, el lado más oscuro de los rapaces intereses de las plutocracias y los macabros juegos geopolíticos imperialistas.


La situación del pueblo salvadoreña, es dolorosa, por lo que en las elecciones presidenciales de marzo, revive el grito de la utopía, ante el cinismo depredador de los grupos plutocráticos y clase política salvadoreña. Ya lo había advertido el arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 por sus posiciones en favor de los pobres, al caracterizar la situación del país advirtió que “la causa de nuestra condición es la oligarquía", su “tenaz oposición a cualquier tipo de reforma que intente mejorar el nivel de vida de la gente”.

Al cabo de las décadas en el poder de ARENA, el panorama poco cambió. A la elite económica y a la dirigencia de derechas de El Salvador, no le importa la libertad, ni la democracia. A la derecha no le importa lo que piensa el pueblo. Le interesa utilizarlo. A la elite económica y a la dirigencia de derechas no le importa la educación del pueblo salvadoreño, y no le interesa por una sencilla razón, entre mas gente ignorante y sin estudios haya, será mas fácil de llevar a cabo sus planes. Es a propósito que los gobiernos areneros no invierten lo que tendrían que invertir en el rubro de educación. A la elite política y a la dirigencia de derechas no le importa la salud pública, bajo su óptica neoliberal ha dejado desprotegidos a los hospitales públicos, sin infraestructuras adecuadas, sin material medico adecuado y lo peor, sin medicinas.

Pero ante la virulenta psicosis que les ha producido la aplastante derrota electoral a los republicanos de EE.UU. y al ver que se les escapa uno de los enclaves centroamericanos que ha sido sostenido con sangre en las manos, el miércoles 11 de marzo, el representante del congreso Trent Franks (Republicano de Arizona) acusó al FMLN de ser un “partido pro-terrorismo” y sus colegas Connie Mack (Republicana de Florida), Dan Burton (Republicano de Indiana), y Dana Rohrabacher (Republicana de California) amenazaron a inmigrantes Salvadoreños viviendo en EE.UU. sobre su estatus legal y el envío de remesas.

No obstante, 33 miembros del congreso del partido mayoritario Demócrata declararon:

Nosotros rechazamos las sugerencias hechas que el gobierno de EE.UU. buscaría penalizar económicamente a los y las Salvadoreños, en EE.UU. o El Salvador, por ejercer su derecho a elegir el gobierno de su preferencia. Como miembros del congreso, nosotros no apoyaremos este tipo de medidas.”

En conferencia de prensa el 5 de marzo, Representante Raúl Grijalva (Demócrata-Arizona) dijo:

Nosotros necesitamos dejar la era de intervención y coerción económica en el pasado…Nosotros tenemos que respetar el derecho de nuestros vecinos a elegir sus propios líderes y su propia forma de gobiernos y basar nuestras relaciones fundamentalmente en este respeto.”


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Ver también:

* El Salvador: se saca la sucia ARENA de Saca

* Saca, Cristiani y los encubridores de las masacres de ARENA


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